Savasana, mucho más que relajarse.

Savasana / El cadáver

Savasana se la conoce como la relajación final de una sesión de yoga, lo que es menos conocido es que se trata de un asana, la postura del muerto. Sava o Shava es cadáver y asana, postura.

Esta postura marca un momento crucial que indicará un antes y un después en cada práctica. Se trata de un momento de tranquilidad y quietud cuando se consigue, que permite asentar y asimilar todos los movimientos que tuvieron lugar en el transcurso de una sucesión de asanas. 

Se la podría pensar como en una muerte simbólica donde el yogui/practicante, luego de soltar progresivamente y poco a poco su cuerpo desde los pies a su cabeza, relaja su mente para despertar transformado.

Savasana se trata de una experiencia profunda en la que nos pone en contacto con la muerte. Todos hemos tenido alguna experiencia más o menos cercana con la muerte y sabemos que esto nos puede transformar de manera profunda. En algún momento de nuestra vida nos topamos con el tema de la muerte, sea por un familiar, un amigo, un pariente, pero es algo que nos toca más cerca o no. Cuando sentimos o experimentamos la experiencia que nosotros moriremos, vivimos una transformación.

Algunos yoguis comentan que es una de las posturas más difíciles de dominar, ya que en la mayoría de posturas hay un esfuerzo o punto de presión donde poner la atención. En esta nuestro cuerpo se presenta como un cadáver, debemos yacer estirados en el suelo, simulando estar muertos y esto aunque parece fácil no lo es tanto. En la mayoría de casos la gente o entra en un estado de adormecimiento o su mente empieza a repasar las tareas pendientes. 

Recuerdo una anécdota en una clase de yoga y habían pedido permiso para sacar unas fotos para una publicación, previamente se había informado a los alumnos al respecto. Cuando estaban en la relajación final sacaron las últimas fotos. Cuando nos despedimos un alumno comentó que había tenido la sensación de estar en la morgue y que hacían fotos de su cadáver yaciendo en el suelo. Fue una experiencia muy profunda y vívida para él. Pues había entrado simbólicamente en la postura del cadáver, había experimentado su propia muerte pero de manera simbólica.

Más que una asana Savasana es una técnica de meditación, en la que tenemos que disolver nuestra mente focalizando nuestra atención en un objeto, así evitamos tanto el adormecimiento como el vaivén de pensamientos. Los objetos pueden ser diversos, un sonido, una imagen mental o nuestro cuerpo. Una forma muy efectiva de empezar esta técnica de relajación es hacer un repaso de las partes de nuestro cuerpo, poniendo atención en cada una de ellas. Así la mente se aquieta y al finalizar podemos descansar como un cadáver. Dejando caer el cuerpo,  sin tensiones, sin movimientos y sin pensamientos. 

Un Shavasana bien hecho durante 15 minutos, dicen algunos yoguis, deja el cuerpo descansado como una noche completa de sueño.

Nos podríamos preguntar, ¿porque esta postura se la llama el cadáver y no el dormido? Pues porque implica también un estado mental de “muerte”, una relajación profunda y restaurativa, no es un abandono de la mente. Las tradiciones budistas e hinduistas han basado muchas de sus enseñanzas, sino todas, en una preparación para la muerte. Por eso para ellas este asana es tan importante. Nos prepara para ese momento, para la liberación, de una forma consciente.

Como dice Dharma Mittra:

“No te preocupes por las posturas, ¡cuando seas viejo la única pose que te quedará será savasana!”

¿Aún te parece fácil? comparte tu experiencia con nosotras.

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