“La meta del Yoga es aquietar la mente, para que pueda escuchar con absoluta fidelidad el infalible consejo de la voz interior. “Yogananda

Patanjali (1), sabio que sistematiza los conocimientos y filosofía del Yoga, nos da una primera aproximación y nos conecta con el objetivo del yoga: Chitta vritti nirodha o el objetivo del yoga es: el cese de los movimientos mentales.

Chitta se traduce como todo lo que incluye: los pensamientos, prana (la energía vital), manas (la conciencia de los sentidos), ahamkara (el ego) y buddhi (el intelecto). Citta sería la consciencia y todas sus formas de expresión.

El significado de la palabra Yoga para Patanjali no tiene que ver con unión, no lo utiliza en ese sentido. Originariamente, la palabra yoga viene de la acción de poner el yugo al buey. La palabra yugo corresponde en sánscrito etimológicamente con yoga y en ese sentido el yugo sería ponerlo en nuestra mente a la hora de controlarla.

Más tarde y a partir de otros textos se la piensa como Unión. La unión tiene lugar en el alma individual (Atma) con el alma Universal (Atman). Entonces Yoga se entiende como la unión de nuestro ser o Conciencia Individual, con la Conciencia Universal. Esta unión en un sentido más restringido, también tiene que ver con la unión de las partes complementarias en el propio cuerpo. El mismo nombre Hatha Yoga, que hace referencia a la disciplina psicofísica también tiene que ver con la unión de las partes complementarias. Ha es sol y Tha es luna. Lo que busca el Yoga es esta unión para luego trascenderla. La unión se da en el propio cuerpo con las energías superiores (más espirituales) y las inferiores (más materiales). Unión de la cabeza y el corazón. Esto nos llevará a la trascendencia de la dualidad que se lo conoce con el nombre de maya (ilusión).

El Yoga de Patanjali establece ocho pasos o Ashtanga Yoga de un yoga como medio de control de la mente y los sentidos.                                                                             

Yoga es dominarse, dominar a Maya (avidya o ilusión). Elevarse sobre la dualidad y percibir la unidad (secreto) de la creación. La ignorancia tiene que ver con nuestra propia naturaleza. Hemos olvidado quienes somos y eso nos produce sufrimiento.

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