Es una herramienta poderosa que nos invita a contactar con nuestro Ser interior. La práctica de la meditación está hoy muy difundida bajo el nombre de mindfulness, esto no es otra cosa que lo que los Vedas ya plasmaron en sus escrito, aunque el Mindfulness se desvincula del camino espiritual que representan los Vedas.

Cuando la superficie de un lago está en calma, uno puede ver el fondo muy claramente. Esto es imposible cuando la superficie está agitada por las olas. Del mismo modo, cuando la mente está en calma, sin pensamientos ni deseos, puedes ver el “Ser”.

Podemos controlar la agitación mental de dos formas: concentrando la mente ya sea externa o internamente. Internamente, nos enfocamos en el “Ser” o la conciencia. Externamente nos enfocamos en cualquier otra cosa que no sea “el Ser” o “Yo soy”.

La habilidad para concentrarse está en todos, no es extraordinaria ni misteriosa. La meditación no es algo que un Yogui tenga que enseñarnos, todo el mundo tiene la habilidad para silenciar los pensamientos. Cuando la mente está completamente concentrada, el tiempo pasa sin que lo notemos, como si no existiera.

Toda la felicidad que se consigue a través de la mente es temporal y efímera, está limitada por la naturaleza. Para conseguir un estado de felicidad duradera y paz absoluta, primero debemos conocer cómo calmar la mente, concentrarnos e ir más allá de la mente. Llevando la concentración mental hacia el interior, hacia el Ser, podemos profundizar la experiencia de la concentración perfecta. Este es el estado de Meditación, concentración continuada y sostenida.

La Meditación es una experiencia que no se puede describir, al igual que los colores no pueden ser descritos a una persona ciega. Toda la experiencia cotidiana está limitada por tiempo, espacio y causa. Nuestra conciencia y conocimiento normales no trascienden estos límites.

El estado meditativo trasciende todas estas limitaciones. A nivel físico la meditación ayuda a prolongar los procesos anabólicos de crecimiento y reparación, y reducir los catabólicos o procesos de decaimiento. Normalmente los procesos anabólicos predominan hasta la edad de 18 años. De los 18 a los 35 hay un balance entre ambos, y después de los 35 los procesos catabólicos predominan. La Meditación puede reducir significativamente el descenso catabólico.

Cada célula de nuestro cuerpo está gobernada por la mente instintiva subconsciente. Ambas tienen una conciencia individual y colectiva. Cuando los pensamientos y deseos fluyen en el cuerpo, las células se activan, el cuerpo siempre obedece a la demanda del grupo. Está científicamente probado que los pensamientos positivos traen resultados positivos a las células. Como la meditación trae un estado positivo prolongado a la mente, rejuvenece las células del cuerpo y retarda el decaimiento.

 

Claves de la Meditación:

  1. La regularidad en el tiempo, lugar y práctica es muy importante. La regularidad condiciona a la mente para ralentizar sus actividades con un mínimo de retraso.
  2. Las horas más efectivas son al amanecer y al atardecer, cuando la atmósfera se carga con una fuerza espiritual especial. Si no es posible sentarse a meditar a estas horas, elige una hora en que no estés involucrado con actividades diarias, una hora donde la mente esté apta para calmarse.
  3. Trata de tener una habitación separada para la meditación. A medida que se repite la meditación, poderosas vibraciones se asentarán en esta área, una atmósfera de paz y pureza podrá sentirse.
  4. Cuando te sientas, mira hacia el norte o este para poder tomar ventaja de las vibraciones magnéticas favorables. Sede en una postura firme, confortable, las piernas cruzadas, la columna y el cuello erguidos sin tensiones.
  5. Antes de comenzar, ordena a la mente mantenerse quieta por un período de tiempo determinado. Olvida el pasado, presente y futuro.
  6. Regula la respiración conscientemente. Comienza con cinco minutos de respiración abdominal profunda para llevar oxígeno al cerebro. Después ralentiza el ritmo hasta hacer imperceptible.
  7. Mantén la respiración rítmica, inhala en tres segundos y exhala en tres segundos. La regularidad en la respiración regula también el fluir del prana, la energía vital.
  8. No fuerces a la mente a mantenerse apacible, ya que esto se transformará en ondas cerebrales adicionales, impidiendo la meditación. No te esfuerces en controlar nada.
  9. Elija un punto de concentración en el que la mente pueda descansar. Para las personas que son de naturaleza intelectual, será el Ajna Chakra, el punto entre las cejas. Para las personas más emocionales, se usa el Anahata o Chakra del Corazón.
  10. Concéntrate en un objeto neutral o elevado, manteniendo esa imagen en el punto de concentración. Si usas un Mantra, repite-mentalmente, y coordina la repetición con la respiración. Si no tienes un Mantra personal, utiliza So-ham. Aunque la repetición mental es más poderosa, el mantra puede repetirse en forma audible si uno empieza a sentirse somnoliento. No cambiar continuamente el Mantra.
  11. La repetición llevará al pensamiento puro, en el que la vibración del sonido se une con la repetición mental, sin conciencia del significado. La repetición audible progresa y lleva a la repetición mental.

Si meditas media hora, cada día, serás capaz de afrontar la vida con paz y fortaleza espiritual. La Meditación es el tónico nervioso y mental más poderoso. Abre la puerta a un conocimiento intuitivo, la mente se vuelve calmada y firme.

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